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“La teoría de los instintos es, por decirlo así, nuestra mitología. Los instintos son seres míticos, magnos en su indeterminación. No podemos prescindir de ellos ni un solo momento en nuestra labor, y con ello ni un solo instante estamos seguros de verlos claramente”.
Éstas son palabras de Freud escritas en 1933 en “Nuevas aportaciones al psicoanálisis”. Lo que nos proponemos ahora nosotros es tratar de aclararnos por qué la teoría de los instintos ha sido calificada por el mismo Freud como mitología. Si examinamos el comienzo de todo conocimiento, veremos que se inicia con una mitología, con la que se trata de expresar hechos o relaciones reales aun de manera deformada; el mito es el esquema imaginativo y fantástico —a manera de hipótesis animista—con el que se trata de conocer, someter o dominar una realidad y refleja el grado de conocimiento (social e históricamente condicionado) y de dominio real del objeto o fenómeno de que se trata.
En esta Introducción al estudio de los instintos y sus teorías, nuestro propósito es desarrollar:
Cómo Freud tomó de la física mecanicista el concepto de fuerza y movimiento, e introdujo en la psicología el estudio de la dramática y de la dinámica involucradas en el proceso psicológico;
Basando su teoría de la dinámica del proceso psicológico en el mecanicismo, aisló del contexto del proceso psicológico y de la dramática a las fuerzas actuantes, bajo forma de instintos; y el que concibiéndolas como autónomas y adjudicándoles, en última instancia, la génesis exclusiva de la conducta, la teoría de los instintos se transformó así, al decir de Freud, en una mitología;
El análisis de las relaciones objetales, iniciado por el mismo Freud, señala —a nuestro entender— el camino de salida hacia una teoría de la dinámica y de la conducta total que no desemboque en mitos.
Nada nos parece mejor para nuestro análisis que partir del examen de la dinámica que Freud utilizó, y la fuente de donde extrajo la inspiración fundamental para la misma. Freud fu