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El Yo es una réplica del ambiente y en sus fases arcaicas el Ello es el ambiente del Yo. En nuestro trabajo nos proponemos mostrar esta primitiva relación que a nuestro parecer determina inicialmente el fenómeno del doble.
Freud, al estudiar el fenómeno patológico del doble, llegó a la conclusión que éste, independientemente de los contenidos adquiridos durante el desarrollo de las relaciones objetales externas, presentaba un problema, hasta ese entonces, no posible de solucionar. Dice Freud: “Nada hay en estos contenidos que alcance a dar razón de las tendencias defensivas que proyecta al doble fuera del yo cual una cosa extraña”, y más adelante, refiriéndose al doble y sus variantes, que Hoffmann utiliza en sus novelas, dice: “Estos trastornos consisten en un retorno a determinadas fases de la evolución del sentimiento yoico, en una regresión a la época en que el yo aún no se había demarcado netamente frente al mundo exterior y al prójimo” [1].
Por su parte Rank en su estudio sobre el doble presenta un material exaustivo que comprueba, primordialmente, la universalidad de este fenómeno, estudiándolo dentro de la literatura, los literatos, el folklore y la mitología. Respecto a su evolución de significado se expresa de la siguiente forma: “Al principio el doble era un Yo idéntico (sombra o reflejo) como conviene a una creencia sencilla en una sobrevida personal en el futuro, más tarde representa un Yo anterior conteniendo con el pasado también la juventud del individuo que él no quiere más abandonar sino al contrario conservar o reganar. En fin el doble se convierte en un Yo opuesto, que tal como aparece en la forma del diablo, representa la parte averiable y mortal destacada de la personalidad presente actual que la repudia” [2]. Y. lo mismo que Freud, sostiene que sus contenidos respecto a los objetos externos no explican su presentación.
Según lo postulado por uno de nosotros en diversos trabajos sobre el estadio pre-oral, en éste, el Yo “aún no se ha demarcado net