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La intensificación que adquirieron las fantasías de embarazo en tres pacientes y la similitud de las constelaciones básicas correspondientes me indujo a investigar los factores que la habían provocado.
En los tres pacientes la identificación con la madre, como reacción ante el terror a la pérdida de objeto, fué muy fuerte.
El primer paciente es un hombre maduro que espera obtener del análisis la curación de su toxicomanía alcohólica.
Todas las tardes, al anochecer, bebe compulsivamente una determinada cantidad de cerveza, siempre la misma, con sentimientos de culpabilidad que llegan a hacerse insufribles si aumenta, en un solo vaso, su dosis diaria.
Pensaba, y probablemente tenía razón, que su padre fué un homosexual, al que apenas veía, porque, aunque vivía en el domicilio conyugal siempre llegaba muy tarde y salía temprano de la casa.
La relación afectiva entre los padres era muy pobre, casi nula.
Tuvo una hermana, algunos años mayor que él, que ejerció una influencia muy escasa en su vida.
La madre, muy rígida y enérgica, le brindó muy poca ayuda y muy poco cariño, y dió a luz a otro varón cuando el paciente contaba 18 meses.
Este tercer hijo, último de la familia, se crió muy débil y enfermizo, por lo que requirió, en su crianza, mayores cuidados por parte de la madre.
Sólo voy a hacer mención del primer sueño de este enfermo, sueño previo que deja ver, desde su primera acción su identificación materna. Veía a una señora que se frotaba suavemente una mano contra la otra. Sus asociaciones se refieren a su propia madre, que tiene la costumbre de frotarse las manos y con él mismo que también suele hacerlo.