You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Con cierta frecuencia nos consultan pacientes que han alcanzado el cuarto decenio de su vida con la angustia de “no poder organizar sus vidas o formar un hogar” o bien en completa desesperación por lo que consideran un fracaso e incapacidad para establecer vinculaciones afectivas. Son seres capaces e inteligentes que siempre sintieron intensa vocación y se destacaron en sus respectivas profesiones; socialmente daban la sensación de triunfadores satisfechos de sus vidas aun cuando el desaliento y tristeza dominaba sus espíritus. Creían “no poder ser de otra manera” o estar predestinados a una vocación o ascetismo que en su fuero íntimo no aceptaban plenamente.
Considero que la conducta neurótica de estos casos que presentaré corresponde a una pertinaz disociación e inhibición consiguiente de la parte de personalidad psicosexual y constituye un importante mecanismo de tipo esquizoide. En estos pacientes el impacto de las ansiedades paranoides y sentimientos de culpa se presentó como el elemento dinámico que mantenía la represión e imponía sus conductas.
Un paciente de 37 años, ingeniero destacado y de ascendiente en su especialidad nos consulta ante el temor de llegar al suicidio si no logra curar su impotencia total. Refiere que poco tiempo después de iniciar amistad con una mujer surge tal angustia que debe abandonarla con cualquier pretexto. Nunca ha tenido experiencia genital a pesar de algunos intentos, y encubre esta seria dificultad con una conducta de simulación ante los amigos. No rehuye el trato habitual con el sexo opuesto.
Dejaré de lado la mención de múltiples factores que unidos derivaron la introyección infantil de la imago materna que traiciona; esta convicción aparece reforzada por el hecho de haber sido testigo desde muy niño de la escena primaria. También descubrimos la imago de un padre severo que hasta la adolescencia le persiguió por su masturbación o bien se complace en recordar que secundaba a éste en una horrible matanza de perros para evitar que