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El presente trabajo constituye una contribución para la bibliografía del psicoanálisis del bocio exoftálmico que tal como lo señalan A. Rascosvsky [2-a.] y B. Mittelmann [4-a.], es escasa en la actualidad.
La circunstancia de haber psicoanalizado durante un tiempo a la paciente “Ema” antes de la instalación de la enfermedad, nos permite presentar el material correspondiente a los períodos previos a la eclosión del síndrome.
Los autores “organicistas” aceptan actualmente que los trastornos tiroideos aparentemente espontáneos, son en realidad secundarios de trastornos hipofisiarios y diencefálicos. En cuanto a la fisiopatología, se conocen las conexiones córtico-diencéfalo-hipofisiarias, y la tireotrofina cuya hipersecreción provoca un aumento del epitelio y de la hormona tiroidea.
Klotz y Elmaleh citados por Tusques [3], hablan de una tipología nerviosa, neuro-tiroidea y estudian la receptividad tiroidea.
H. Kiene y H. H. Dickson citados por Flanders Dunbar, llegan entre otras a las siguientes conclusiones:
Los desórdenes tienen lugar en sujetos que reaccionan a los traumas psíquicos con una tensión excesiva y prolongada.
Esta tensión constante resulta sobreestimulante y puede producir modificaciones permanentes en las tiroides, las cuales hacen al sujeto más susceptible a futuros traumas fisiológicos y emocionales.
La tiroidectomía puede interrumpir el círculo vicioso, pero en casos tempranos existen otras posibilidades terapéuticas… La existencia de factores psicogenéticos implican la necesidad de un estudio psiquiátrico completo, incluso en el post-operatorio.
Conrad, citado por Weiss y English [4-b.] cataloga la aparición de los síntomas en relación a los acontecimientos de la vida de los pacientes.