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Lionel Blitzsten ha señalado un factor que sirve de pronóstico específico en el análisis de los sueños: “Si el analista aparece como es él mismo, sin disfraz, desde el primer sueño, el pronóstico no es favorable o se puede suponer que el análisis va a ser muy difícil. El que este tipo de sueño se dé tan tempranamente en el análisis indica que el paciente, en su inconsciente, es incapaz de establecer una diferencia entre el analista y alguna persona significativa de su pasado, o si no, que el analista, físicamente o por su manera de ser se parece realmente demasiado a tal persona. De todas formas, el análisis en estos casos queda erotizado desde el principio”. Blitzsten entendió por erotización, un exceso del componente erótico en la transferencia, el cual, sin embargo, no indica que exista un exceso de capacidad de amar sino más bien una falta de ella, y en cambio sí una necesidad excesiva de ser amado. “La palabra amor, naturalmente, debe ser tomada cum grano salis, pues hay que tener en consideración que estos pacientes no tienen ninguna experiencia de lo que es la naturaleza del altamente socializado y efímero concepto del amor; por ello la palabra erotización resulta más adecuada. En la situación transferencial el analista es visto como si fuera uno de los padres, mientras que cuando la transferencia está erotizada, es uno de ellos. En una etapa posterior del análisis, el analista aparece en los sueños transferenciales como un sustituto paterno. Esto constituye una prueba de que algo pasa entre el paciente y el analista, similar a la situación arcaica, pero que no es esa situación en sí. En cambio si el analista es visto idéntico a como es, desde el primer sueño, esta situación debe ser resuelta en seguida o si no el paciente debe ser mandado a otro analista. Todo esto puede ocurrir sin ninguna intervención del terapeuta, y sólo con que éste se parezca a la persona que haya representado algo tan importante en la experiencia vital del paciente, el cual por ello,