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En sus “Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico” , Freud dice: “Para la interpretación y el descubrimiento del inconsciente oculto el analista debe orientar hacia lo inconsciente emisor del sujeto, su propio inconsciente como órgano receptor, comportándose con respecto al analizado como el receptor del teléfono con respecto al emisor. Como el receptor transforma de nuevo en ondas sonoras las oscilaciones eléctricas provocadas por las ondas sonoras emitidas, así también el psiquismo inconsciente del médico está capacitado para reconstruir, con los productos de lo inconsciente que le son comunicados, este inconsciente mismo que ha determinado las ocurrencias del sujeto”.
En primer lugar es de notar que Freud diferencia aquí “la interpretación” y “el descubrimiento” de lo inconsciente oculto. En un aspecto, esta diferenciación se debe probablemente a su concepto del “timing” (no todo debe interpretarse al ser descubierto), pero, en Construcciones en el Análisis , sostiene que “la unión entre ambas partes (entre el analista y el analizado) consiste en el cómo, cuándo, y con qué explicaciones” le participa el analista su descubrimiento al analizado. Es decir que afirma que la “unión” está dada, en buena medida, por la formulación de la interpretación (el “cómo y con qué explicaciones”). Entonces, retomando su metáfora, se podría decir que, si el “receptor” funciona bien, las “oscilaciones eléctricas” del analizado serán transformadas de nuevo, por el analista, en las “ondas sonoras” originales, lo cual implica también una “forma” determinada a través de la cual se expresa el contenido. Esta “forma” o “formulación” de la “retransmisión” del analista, parece ser la clave de la posibilidad del analizado de “unirse” con el analista, lo cual equivale a “unirse” integrarse él mismo, ya que las “ondas sonoras” que el analista devuelve son propias partes del analizado. Pero, para ello, éste debe poderlas percibir como tales: reconocerse en ellas. ¿ Qué es, pues, lo qu