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Desde hace tiempo me ha interesado tratar de establecer lo que el. esquema corporal inconsciente o “fantasía del cuerpo”, significa para eli inconsciente. Como consecuencia, por otra parte previsible, de este interés, he tenido que hablar del cuerpo con los pacientes durante el tratamiento. Hablar del cuerpo con un paciente durante el tratamiento implica involucrar a éste en la interpretación. A tal problema me referiré en esta comunicación: ¿Cómo hacerlo? y ¿cuándo?
Comenzaré por recordar lo dicho por Isaacs en su trabajo “Naturaleza y función de la fantasía”, y que considero de capital importancia; “La. primera satisfacción de deseos fantaseada está unida con la sensación. Al principio todo el peso del deseo y la fantasía está asumido por la sensación y el afecto”. Agrega: “… los niños con hambre o deseos intensos o malestar, experimentan verdaderas sensaciones en la boca, o sus miembros, o sus visceras, que significan para él que le hacen algo, o que él hace lo que desea o teme… “. Scott, citado por Isaacs en el mismo trabajo dice: “es más fácil para los adultos observar el chupeteo real que-recordar o comprender lo que es la experiencia del chupeteo en el niño, para quien no existe dicotomía entre cuerpo y mente, sino una experiencia única e indiferenciada de chupar y fantasear. Aún aquellos aspectos de la experiencia psicológica que distinguiremos más tarde como sensación y sentimiento no pueden ser distinguidos y separados en los primeros días. Las sensaciones y sentimientos como tales emergen a través, del desarrollo del todo primario de la experiencia que es chupar con sensación, sentimiento y fantasía”.
Interpretar el cuerpo es poner el acento en las sensaciones del mismo, pero también en las fantasías ligadas a ellas cuyo prototipo sería lo señalado por Scott, chupar y fantasear como experiencia única e indiferenciada. Si alcanzamos esta unión podremos llegar a anular la disociación cuerpo-mente, si bien no creo que este proceso se pueda realizar de cualquie