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La investigación y comprensión de los núcleos preorales del Yo y esencialmente de las técnicas que emplea en sus más primitivas relaciones de objeto permiten añadir una base fundamental a la comprensión de la evolución de la personalidad y a las perturbaciones que sufre en su desenvolvimiento.
La relación inicial del Yo desde sus primeras etapas prenatales se refiere exclusivamente al Ello y a las representaciones y pulsiones que éste involucra. Como ya lo había anticipado Freud el Yo tiene en el Ello “otra especie de mundo exterior al que intenta dominar. Substrae libido de él y transforma sus cargas de objeto en formas propias. Con ayuda del Superyo extrae del Ello en una forma que aun nos es desconocida la experiencia histórica en él acumulada”.
La característica más importante de esta relación inicial de objeto es su mecanismo mágico. Sabíamos que el pensamiento mágico constituía una forma arcaica predecesora del pensamiento lógico y aunque existen considerables descripciones ya sea en el niño, en el paciente mental o en las culturas primitivas con respecto a su fenomenología, no conocíamos. una comprensiva ubicación de la legitimidad o razón de ser de su existencia arcaica.
El análisis de la relación inicial entre el Yo y el Ello nos muestra que el mecanismo mágico es absolutamente eficiente para el cumplimiento de su vinculación mutua. Esta eficiencia es válida en las condiciones ideales de la vida intrauterina y puesta al servicio del desarrollo ontogénico. Posteriormente constituirá un prerequisito del pensamiento y de la actuación lógica pero la actuación mágica es suficiente en la relación del Yo prenatal porque la adaptación a la realidad es cumplida por el organismo materno.
Otro elemento fundamental en la estructuración del mecanismo mágico prenatal es la característica bidimensional de los objetos. La magia