You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
No parecen existir mayores dudas acerca de la importancia de la entrevista con los padres durante el análisis de un niño, por el significado que aquélla tiene para el paciente. Las bien conocidas dificultades que pueden surgir en el análisis de un nino se hallan vinculadas entre otras cosas, a la interferencia de los padres debido a su neurosis o a su ambivalencia frente al analista. De cualquier modo resulta a veces imposible limitar o evitar las entrevistas con ellos.
En la literatura analítica no se encuentran referencias extensas o específicas sobre ese tema ni sobre su manejo dentro del tratamiento mismo.
Quizás en este momento sería adecuado puntualizar que en algunas escuelas y corrientes psicoanalíticas el analista de ninos trabaja tanto con su pequeño paciente como con los padres, a menudo haciendo hincapié sobre aspectos pedagógicos, dando directivas y consejos, etc., e intentando influenciarlos activamente a fin de manejar el tratamiento con la ayuda de ellos.
Aquí es evidente que no se trata de esto. El analista sólo utiliza las comunicaciones de los padres como un material más en el análisis del niño, manteniendo todos los principios expuestos por M. Klein y su escuela.
Entonces, se plantea la posibilidad de enfocar el problema y buscarle solución desde este último punto de vista, tal como se fundamenta y desprende de los trabajos de S. Isaacs1, A. A. de Pichon Rivière2 y E. Garma3. Esstos trabajos son confirmatorios en cuanto a la conveniencia de comunicar al niño e interpretarle posteriormente el materil obtenido durante la entrevista con sus padres. Las autoras mencionadas observaron el resultado de tal comunicación y se muestran de acuerdo en lo que concierne a las consecuencias favorables que aquélla produjo en el curso del análisis, como también con respecto a la transferencia que no se vió trastornada en forma insuperable por la misma.