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La experiencia en análisis de niños me mostró que desde muy pequenos comprenden las interpretaciones y reaccionan a ellas a veces con palabras con detalles nuevos en el juego o incluso con cambios de juegos que tienen el valor de las asociaciones o materiales verbales que nos da el adulto 2. También comprobé que convenia interpretar desde el primer momento para establecer la situación analítica sin que fuese necesario el periodo previo al que se refieren algunas corrientes en análisis de ninos 3.
Quedaba sin embargo abierta la discusión de si esto era también indicado cuando el niño —ya sea por su corta edad o por ansiedades y circunstancias especiales no podia separarse de los padres y las primeras sesiones debian realizarse en su presencia. ¿Podía y debía interpretarse delante de los padres aun cuando las interpretaciones fuesen muy traumáticas para éstos? ¿Se corría el riesgo de la interrupción del tratamiento si las interpretaciones no podian ser elaboradas por los padres? ¿Cómo debía manejarse la interpretación en estos casos, teniendo en cuenta la ansiedad de los padres o la necesidad del niño? ¿Podía incluso llegar a ser valiosa la presencia de los padres?
Me inclino hoy a pensar que es no sólo posible sino necesario interpretar en est as circunstancias pero siempre que consideremos la pareja madre e hijo o padre e hijo como una sola persona: el paciente. La interpretación la dirijamos a este último aunque secundariamente actúe sobre los padres por ser una unidad. En el caso que relataré ese fué mi criterio