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El análisis consiste, en última instancia en una construcción —o reconstrucción— de un pasado reprimido. “En las descripciones de la técnica analítica se menciona muy poco las ‘construcciones’, pues en lugar de ella se habla de ‘interpretaciones’, y sus efectos. No obstante creo que construcción es una denominación mucho más adecuada. Interpretación se refiere a lo que se realiza con un elemento aislado del material, por ejemplo, con un acto fallido, con una ocurrencia, etc.”.
La labor analítica de reconstrucción se realiza entre dos partes: el analizado y el analista. “La unión entre ambas partes de la labor analítica consiste en el cómo, cuándo, y con qué explicaciones le participa el primero sus construcciones al último”. Es decir, que esta “unión” daría la clave del “timing” y de la forma de la interpretación.
En el mismo trabajo Freud se ocupa de la respuesta a la interpretación, con un “sí” o con un “no” y considera qué valor se debe dar a esta respuesta. El “sí” no prueba nada (puede ser aun “hipócrita”: servir a la resistencia que aprovecha la ocasión para seguir ocultando la verdad) a menos que se presenten confirmaciones indirectas (recuerdos que complementan y amplían la construcción).
En cuanto al “no”, “la única interpretación segura es la de que la construcción no es completa aún. Seguramente no le ha revelado todo” (al analizado). El “no” provendría de la resistencia de una parte aun no revelada.
Un poco más adelante, pasa a recalcar la importancia de observar debidamente