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El capítulo se refiere a la forma de manejar la ansiedad durante el análisis.
Las preguntas de este capítulo tuvieron su origen en una discusión previa sobre interpretación “profunda” y “apoyo”. La mayoría definió el “apoyo” como la forma de disminuir la angustia por otros medios que la interpretación, siendo considerada su utilización como una medida de emergencia. Sin embargo, los partidarios de las interpretaciones profundas manifestaron que nunca utilizaban el apoyo por considerarlo innecesario, señalando que, para ellos, una interpretación “superficial” no difiere mucho del apoyo. La opinión contraria manifestó que la interpretación “profunda” era también apoyo, por la posibilidad de que la ansiedad actual no estuviera en ese momento en el nivel de la interpretación. En relación a la ansiedad aguda, la mayoría estuvo de acuerdo en que las interpretaciones debían ser rápidas y poniendo el acento en lo represor. Cuando no hay ansiedad aguda, lo corriente es dejar desarrollarse los conflictos lentamente.
Señala el A. que apenas comenzamos a conocer la compleja naturaleza de la ansiedad, siendo ésta uno de los motivos de las dificultades. Agrega que existe