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Hellmuth Kaiser nos expone una técnica adquirida y comprobada como de resultados felices con pacientes de carácter obstinado. Más adelante discute y extiende parte de esta técnica al análisis de todo paciente.
Al principio de su extenso trabajo especifica como base del proceso terapéutico la liberación de los impulsos instintivos de su aislamiento, en el cual están confinados por la represión, haciéndolos de nuevo accesibles al yo. Nos describe un fenómeno, observado a menudo al levantarse las resistencias e irrumpir los impulsos, la “verdadera irrupción instintiva” (echter Triebdurchbruch). Este fenómeno se caracteriza por la emoción del enfermo, su espontaneidad, la vivencia transferencial, que poco a poco se transforma con toda claridad en la reviviscencia de una situación infantil y el cansancio y alivio feliz que el analizado siente después de la descarga. (Diría que hay un ritmo orgástico en este proceso.) El analista experimenta, mientras presencia esta irrupción instintiva, una sensación parecida a la tenida frente a un espectáculo de la naturaleza, como un temporal, la erupción de un volcán, etc.
Ahora bien, cómo se llega a esta situación o, para empezar, qué ocurre para que se levanten las resistencias. Kaiser sostiene que las resistencias son sostenidas por el yo, gracias a la libido narcisista y para mantener alejados de la conciencia los pensamientos y las sensaciones molestas. El yo abandona las resistencias si le llamamos la atención sobre lo irracional de su defensa, debido a dos factores: el deseo de cura del enfermo y su transferencia cariñosa hacia el analista. Kaiser nos da primero un ejemplo de resistencia referido a una situación extratransferencial, después una resistencia transferencial, para hablarnos finalmente de la resistencia del carácter y especialmente del carácter obstinado. Dice que la resistencia caracterológica se diferencia de las otras, por su falta de vivacidad, refiriéndose acá aun sin usar los términos, tanto a falta de viven