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Señala el autor que durante el medio siglo de su historia, el psicoanálisis ha sido poco influido por los descubrimientos hechos en otros campos de la ciencia, mientras que sus diferentes aplicaciones sí han influido constantemente. La historia del psicoanálisis puede ser vista como una integración progresiva de hipótesis.
Las observaciones clínicas permitieron la elaboración del concepto estructural, por ejemplo en la psicología del yo. Los estudios de Freud sobre la psicosis lo llevaron al concepto de narcisismo. Las características del superyo fueron establecidas a través de la observación de ciertos pacientes con sentimientos de culpa inconscientes y con reacciones terapéuticas negativas.
Los principios de la psicología del yo fueron anticipados por Freud en sus Notas sobre técnica y completados en sus Notas sobre metapsicología.
El consejo de Freud de que la resistencia debe ser analizada antes que los contenidos, implica principios básicos de la psicología del yo. El autor destaca el proceso por el cual se puso mayor énfasis en la transferencia. Cada nuevo descubrimiento en psicoanálisis, influye en el procedimiento terapéutico.
El valor de las presentaciones clínicas consiste en que nos estimulan a revisar nuestras propias experiencias.
La teoría psicoanalítica incluyó la “agresión”, y la serie de experiencias ontogenéticas estudiadas detallaron más ampliamente los conflictos preedípicos derivados de la relación única madre-hijo. Todo esto influyó principalmente el contenido de la interpretación y no la técnica de la terapia.
Una transformación en la técnica se efectuó a través de la mejor comprensión en el manejo de las resistencias, sobre todo en su forma de actuar, que la muestra como parte de las actividades defensivas del yo.
Freud señaló cómo, por la reacción subsecuente del paciente a la interpretación, puede establecerse la exactitud de ésta. Cita como ilustración dos casos, el primero de Ana Freud y el segundo del propio autor.
En la parte final de su trabaj