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Apoyándose en Freud y en Fenichel, sostiene la autora que en el A.O. existen los mismos elementos que se encuentran en la actividad neurótica a saber: problemas específicos en la situación real inmediata, persistencia especial de recuerdos traumáticos tempranos y un inadecuado sentido de realidad. Pero lo característico en el A.O. es la compulsión a reproducir por medio de la actividad predominantemente motora, y en forma repetitiva, la experiencia total, más bien que a seleccionar algunas pequeñas partes de ella. Dicha impulsividad se debe a una falta de habilidad para tolerar la frustración y a un trastorno de la realidad y de la autocrítica. Todo esto se basa en una intensa fijación oral y gran incremento narcisista.
La autora recalca especialmente que en el A.O. hay un aumento de la sensibilidad visual con tendencia a la dramatización (derivados del exhibicionismo