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Bajo este título están reunidas cuatro charlas pronunciadas en la Asociación Psicoanalítica de Viena y una conferencia sobre la Teoría del análisis infantil realizada en el X Congreso Psicoanalítico en Innsbruck. La cuarta charla y la conferencia ya fueron resumidas de la traducción francesa en esta misma sección nọ I, 1944. Nos referimos aquí a las tres primeras charlas no incluidas en la edición francesa.
En la primera (Introducción al análisis infantil), la autora expone su punto de vista diferente al de Melanie Klein, pues mientras ésta indica el análisis para “toda perturbación en el desarrollo psíquico del niño”, Anna Freud piensa que “sólo se hace necesario el análisis infantil en el caso de una verdadera neurosis”. Se ocupa entonces de la técnica del análisis subrayando que el método aplicado a los adultos y a los niños tiene que ser diferente por el hecho mismo de que se trata de objetos diferentes: por una parte un ser plenamente maduro e independiente y en otra un ser no maduro y dependiente: 1) el adulto busca voluntariamente al analista, mientras que el niño es llevado por los padres; 2) el adulto reconoce su estado mórbido mientras que el niño muchas veces no advierte su mal y es el ambiente el que sufre por sus síntomas. A causa de estas dos diferencias se necesita un período de introducción, de adiestramiento, para hacer del niño un sujeto “analizable” como el adulto, esto es: 1) provocar en el niño la sensación de enfermedad; 2) inculcarle confianza en el análisis y en el analista; 3) transformar en interna la decisión externa de someterse al tratamiento; 4) prometerle la curación. Ese adiestramiento no pertenece al trabajo analítico; constituye solamente una preparación para él.
Pasa después a describir la autora, todo lo que se permitió hacer para tornar analizables a seis niños de 6 a 11 años de edad: ora provocando la transferencia, ora ganando por todos los medios la confianza del enfermito, haciéndose interesante, útil, indispensable, conquistan