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En este trabajo se señala que el principal obstáculo en el análisis de los latentes es su incapacidad de asociar libremente y se menciona como causa algo que en opinión de la autora no ha sido señalado todavía: que el niño experimenta la libre asociación como una amenaza particular a su yo. Añade que la asociación libre sólo es posible después que los niños hayan desarrollado cierta capacidad de introspección, y esto sucede después de la prepubertad.
Dice la autora que la técnica analítica con niños latentes debe ser particularmente cautelosa con respecto a la resistencia, debido a que el niño lucha contra sus impulsos y necesita mantener sus defensas y a que el analista debe atacar las defensas antes de aproximarse al material reprimido.
Señala al mismo tiempo que, como sustituto de la libre asociación se utiliza el juego, el dibujo y los cuentos, elementos que permiten extraer conclusiones de los contenidos del ello, pero que, a diferencia de las asociaciones libres del adulto, estos medios no suministran material sobre sus defensas o su génesis, no se utilizan estos medios como interpretación de los contenidos del ello sino como fuente de conocimiento del niño, como un peldaño para llegar al análisis de la defensa y de sus afectos.
Añade la autora, que puesto que la defensa y el afecto están más próximos al yo que los impulsos instintivos, es a ellos a quienes debe dirigirse primero la labor analítica y que el niño reconoce y acepta las interpretaciones de las mismas sin inútil resistencia.
Por último expresa que todos los niños (no sólo los neuróticos) en latencia, utilizan sus energías libres para el desarrollo de su carácter y por eso es necesario en el análisis de los latentes reforzar las estructuras débiles y modificar aquellas que interfieran con el desarrollo normal; y que la selección del material