You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La modificación técnica a que alude el título, se refiere a la utilización del contacto físico y tranquilización verbal para evitar el retiro autista en un paciente esquizoide y mantenerlo en la realidad.
El historial que desarrollan las autoras en este artículo, es el de un niño de once años y medio, con una complicada situación familiar que pasó de un hogar adoptivo a otro hasta los nueve años, en que fué internado en el Instituto donde posteriormente fué tratado y cuyos síntomas psicóticos aparecieron en ocasión de uno de estos cambios de hogar.
Subrayan la importancia del acercamiento previo del paciente y el terapeuta, y las condiciones ventajosas que brinda un Instituto de disciplina poco rígida, en que el ambiente trata de proporcionar lo que el niño necesita en cada momento de su análisis. En el caso descripto, la analista se vinculó al niño yendo a pasear con él, de compras, etc., y su trabajo consistía en hacerle distinguir la realidad de la fantasía, aclarar las relaciones familiares, corregir los recuerdos distorsionados relativos a la separación de su madre, temor a que estuviese muerta, etc. La terapeuta obligaba al niño a mirarla, poniéndole una mano sobre el hombro, mientras le repetía su cariño por él y la irrealidad de sus temores. Opinan que con esta conducta conseguían crear un clima de seguridad, amor y permisibilidad, contrastante con la situación en que había vivido su infancia, para que cada vez necesitara menos alejarse de la realidad.
Consideran que este método parece ser útil para poder tratar luego al niño analíticamente, comprender sus conflictos, interpretarlos y aclarar su origen y su inadecuación actual.
Finalizan su trabajo reconociendo ser excesivamente conservadoras en la profundizaron del inconsciente, dada la índole especial de estos pacientes cuyas resistencias no están dirigidas hacia las tendencias inconscientes, sino contra lo que creen ser peligros de la realidad.
Rebe Grinberg.