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En nuestra aproximación a la esquizofrenia retenemos los rasgos esenciales del psicoanálisis, especialmente: las interpretaciones detalladas de la transferencia positiva y negativa, sin utilizar las medidas educativas o de reaseguramiento; el reconocimiento y la interpretación del material inconsciente del paciente; y sobre todo, la focalización de las interpretaciones en las ansiedades manifiestas y latentes del paciente. La principal tarea del analista en la esquizofrenia aguda o en la crónica es el reconocimiento de los fenómenos transferenciales correspondientes y su comunicación al paciente.
En el análisis de los pacientes esquizofrénicos agudos, el comportamiento íntegro de los mismos, sus gestos y acciones tienen que ser utilizados como material analítico en un grado mucho mayor de lo que se los utilizan en el análisis de neuróticos. En los esquizofrénicos agudos, las ansiedades severas se relacionan con la situación transferencial; si las interpretaciones consiguen llegar hasta ellas, habrá un cambio en el comportamiento típico esquizofrénico —confusión, negativismo, distracción— que generalmente las encubre.
A través del material del análisis de una muchacha con esquizofrenia aguda, se ilustra cómo un estado de confusión esquizofrénica se aclara por las interpretaciones transferencialese y se obtiene una respuesta a estas interpretaciones.
En el estado esquizofrénico agudo, el paciente tiende a poner su yo completamente dentro de los objetos, de manera que queda muy poco del yo fuera del objeto. Esto interfiere con la mayoría de las funciones del yo, incluyendo las palabras comprendidas y habladas. Inhibe la capacidad para experimentar relaciones con los objetos externos y también perturba los procesos introyectivos.