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El exhibicionismo y el voyeurismo constituyen, como todas las perversiones, realizaciones tendientes a eludir las ansiedades y sentimientos de culpa relacionados con el complejo de Edipo y con el complejo de castración. Esta consideración universal que rige para todas las perversiones nos dice muy poco sobre las características específicas que compulsan a la actuación perversa y sobre la forma como se organiza la catexis libidinosa para permitir el orgasmo genital mediante la observación o el exhibicionismo sexual.
Para una cabal comprensión de la situación exhibicionista o escoptofílica como perversión, es indispensable considerar más profundamente los niveles de fijación donde se supone que regresa el exhibicionista o voyeurista, es decir, la significación de la situación escoptofílica en el desenvolvimiento normal del Yo, de los instintos y de las relaciones de objeto.
La casuística psicoanalítica sobre la perversión exhibicionismo-voyeurismo es escasa. Estos pacientes recurren rara vez al tratamiento y si lo hacen, suelen abandonarlo muy precozmente. Los conocimientos sobre