You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El título de una conocida novela del escritor francés Julien Green (donde Melanie Klein encontró un excelente material ilustrativo de sus hallazgos sobre la identificación proyectiva, expuesto en su trabajo “On Identification”1), me pareció sumamente apropiado para encabezar las consideraciones que deseaba plantear acerca de ciertas vivencias experimentadas desde los primeros períodos de la vida.
Ante todo quisiera hacer resaltar la universalidad y la muy frecuente —por no decir casi constante— aparición del sentimiento “si yo fuera Ud.”, predominantemente en forma inconsciente, en la conducta humana en general. Lo que varían son las motivaciones que, en cada caso o circunstancia particular, generan ese deseo con el profundo anhelo de convertirlo en realidad.
Me agradaría pasar revista a los diferentes procesos emocionales que, desde la más temprana infancia, determinan el impulso al “si yo fuera Ud.”.
Hay un primer período en la vida del niño en que ese sentimiento no existe prácticamente porque no percibe la diferenciación de su yo y de todo lo que no es yo.
El lactante no reconoce, en un comienzo, otra existencia que la suya propia (el pecho materno no es más que una parte de sí mismo). Cuando los deseos de alimentación y afecto se encuentran gratificados, aquél siente al mundo como algo inmensamente bueno, porque sus propias sensaciones constituyen su mundo, y todo le resulta placentero. Pero cuando no tiene leche y no encuentra bienestar, o se siente torturado por