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La paciente Rita, de 34 años de edad, pertenece a una familia originalmente compuesta por los padres y cinco hijos, de los cuales ella es la menor. El padre, médico de profesión, era obeso y murió después de una toracentesis practicada a raíz de una pleuresía. Rita tenía cinco años de edad y sus recuerdos de él son escasos. Uno de ellos es de los tres años y medio, en el que le vió el pene mientras se afeitaba: “una cosa gorda colgando”. Era de carácter alegre, cariñoso e impulsivo: se enojaba por futilezas, y llegaba a extremos de violencia, como romper una puerta a patadas, si no se abría con facilidad. De inmediato recobraba la calma y el buen humor. Diariamente le hacía un regalo a Rita, y cuando tenía que almorzar fuera de la casa, se lo enviaba por intermedio de otra persona.
En cuanto a la madre, era de carácter triste, convencional y recatada, afectivamente fría y exageradamente abnegada en sus deberes maternales.
Quince años la separan de su hermana mayor, sustituta materna, cariñosa e histérica. Con la segunda, la diferencia es de trece años. Luego un hermano, que murió a los 17 años de tuberculosis aguda, cuando Rita contaba siete años de edad; apenas se enfermó, la madre se alejó con él del resto de la familia, y la paciente no guarda de él ningún recuerdo consciente de importancia. Finalmente viene la hermana que la antecede, gran rival de Rita, ocho años mayor; esbelta de cuerpo; sufrió siempre de asma y fué muy mimada. Todas las hermanas —salvo la paciente—se casaron y tuvieron descendencia.
Fué criada a pecho por la madre hasta los tres meses; luego por una amiga de la misma durante un mes y, finalmente, durante un tiempo indeterminado, por una nodriza de raza negra. Siguió utilizando el chupete hasta los nueve años y también una “colchita”, que colocaba sobre la mejilla y acariciaba.
Desde que le es posible recordar, señala que fué siempre obesa. A los cinco años era objeto de burla y apodos por su gordura. Era golosa y robaba dulces