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Con mucha razón dice el autor que no se ha llegado aún a determinar con precisión un criterio unánime para la selección de pacientes para psicoterapia de grupo.
Critica dos conceptos de algunos autores que rechazan una serie de pacientes basándose solo en el diagnóstico psiquiátrico. El “borderline” y el esquizofrénico ambulatorio pueden beneficiarse mucho en un grupo y sin embargo con el criterio de selección rígido de algunos terapeutas tendrían que ser rechazados.
Leopold tampoco resuelve el problema de la selección, pues las condiciones positivas y negativas que aconseja para aceptar o rechazar un paciente en un grupo son. demasiado extremas y dejan un margen demasiado grande entre ambas.
Pero el criterio que sostiene de estudiar las indicaciones de la psicoterapia de grupo teniendo en cuenta al paciente, y no el diagnóstico, y además, considerando el tipo de grupo y la personalidad del terapeuta que lo dirige, son indudablemente muy útiles.
R. Usandivaras.