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Reseña el concepto de ambivalencia de acuerdo a distintos autores, comenzando por Bleuler, quien designaba así a los sentimientos contradictorios de amor y odio simultáneamente dirigidos hacia la misma persona. Algunos autores aplican este término a una cantidad de sentimientos y actitudes contradictorios; otros, al contraste de las imágenes introyectadas de la “buena” y “mala” madre. Freud consideraba la ambivalencia como inherente a la naturaleza de la sexualidad infantil en función de la imposibilidad de la satisfacción de sus deseos. Abraham consideró el período oral temprano como pre-ambivalente, el segundo período preponderantemente ambivalente y en el período genital la ambivalencia es superada.
Según el autor, la ambivalencia constituye la manifestación aparente de una lucha inconsciente entre el deseo de ser penetrado oral y analmente y la ansiosa negación de este peligro, mediante una pretensión agresiva de autarquía preservada. La génesis y dinamismo de la ambivalencia que se llevaría a cabo en el estado de desarrollo en el cual el niño desecha sus actitudes libidinosas narcisísticas orales y anales, sustituyéndolas por relaciones objétales libidinosas más activas. La disociación y aislamiento de los impulsos sádicos dirigidos hacia el objeto, condicionaría el sentimiento de desamparo que constituye la base de las manifestaciones clínicas de la ambivalencia. La persona ambivalente llega a creerse víctima de un ambiente hostil frente ál cual reacciona con una pseudo agresión que constituye su manera de obtener amor; no es capaz de experimentar afectos fuertes, faltándole un marco de referencia para una valoración adecuada de sus percepciones externas.
Describe ulteriormente una serie de vicisitudes derivadas de las relaciones objetales frustrantes de las etapas tempranas y una serie de características de los sujetos ambivalentes que se podrían definir como maniobras de proyección y racionalización de sus afectos de odio y amor que no alcanzarían el nivel de