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Como así lo expresa su autor, es éste un intento de definir el tiempo en relación con el yo, vinculándolo con su función sintética. Su interés se dirige sobre “las experiencias de tiempo de cualidad ilusoria a las que llamará sensaciones de tiempo, que aunque más o menos alejadas de lo racional y en su mayor parte inconscientes, pueden ser representativas de elementos importantes en el yo”.
El nódulo de este trabajo es la interpretación por F. Cohn de las sentencias finales del libro “Ideas y Sensación” de los hermanos Goncourt. De allí deduce la percepción simultánea del tiempo en las dos formas consciente e inconsciente, en el instante previo al dormir. La primera que aún persiste en ese momento es vinculada con el tiempo cronológico; en la segunda o inconsciente, el ritmo de las funciones vitales —el cuerpo— al reemplazar a la anterior, da la “sensación de tiempo” a la que el autor atribuye un fondo narcisístico que trata de demostrar en el curso de su artículo.
Memoria, represión y sublimación son vinculadas con pasado, presente y futuro y es esta capacidad del vo para discriminar entre las cualidades del tiempo, la que le da su sentido histórico. En relación con los instintos F. Cohn señala: “Un gran esfuerzo del yo es gastado en reprimir el tiempo que es lo mismo que la muerte o en reducirlo a un elemento medible al servicio de la orientación. Por último el yo siempre volverá hacia la sensación de tiempo que significa la vida”.