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Como formadora del grupo de psicoanalistas de niños en la Asociación Psicoanalítica Argentina es para mí una gran emoción decir estas palabras de apertura y dar la bienvenida a los colaboradores de este primer Symposium sobre niños. Al decir colaboradores me dirijo tanto ados que participan presentando trabajos como a los que activamente han venido a escucharlos y comentarlos.
Este grupo de trabajo comenzó su formación en 1948, y a sus integrantes los une el apasionado interés por esta rama del psicoanálisis. Algunos de los trabajos que escucharán hoy constituyen su primer intento de formular una experiencia o un descubrimiento.
Quiero recordarles una vieja parábola griega que personalmente me fué muy estimulante cuando en los comienzos de mi trabajo me vi sola frente a una tarea que parecía casi irrealizable; llegar a formar un grupo de psicoanalistas de niños en la Argentina y seguir formándome yo misma.
Hubo en Grecia un adolescente que enamorado de la luna y no pudiendo alcanzarla aprendió a lanzar discos con la esperanza de llegar a ella. Fué así que llegó a ser el mejor tirador de discos de toda Grecia.
Quiero ya dejar la palabra a los comunicantes que, como nuestro adolescente griego, al empeñarse en el perfeccionamiento de una técnica y en la investigación de los procesos mentales más tempranos, podrán aportar conocimientos y aliento en la prosecución de nuestro ideal inicial.