You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En este trabajo me propongo mostrar el efecto que tuvo la introducción de un elemento traumático durante las horas de juego y en el posterior análisis de una niña de 2 años y 10 meses de edad. Una vez presentado el material, discutiré las razones de orden teórico que a mi juicio justificarían la actitud adoptada en este caso.
Aída era una niña buena, sumamente inhibida y muy angustiada; no podía separarse de su madre —hasta en la casa la seguía de una habitación a otra— no jugaba sola, se chupaba el pulgar en forma continuada y de vez en cuando presentaba episodios durante los cuales parecía estar ausente, corría, hablaba cosas incoherentes y repetitivas, se tambaleaba y golpeaba contra los objetos a su alrededor. Esto desde los 2 años y medio, cuando presenciaba la lactancia del hermano. Cuando vino a la consulta hacía dos meses que sufría terrores nocturnos, síntoma ante el que los padres, ya desesperados, acudieron en búsqueda de ayuda.
Dada la actitud “anti-psicoanalítica” de aquéllos, les sugerí me trajesen a su hija algunas veces a fin de observar su juego, como una introducción al análisis que ellos no aceptaban en el primer momento. Esperaban que yo solucionase el problema dándole nuevos consejos e indicaciones que ellos aún no habían “probado”.
El síntoma actual de Aída comenzó con inquietud al dormirse, protestaba contra la presencia de su hermano —de 7 meses de edad— en la habitación que compartía con él desde hacía poco tiempo; sostenía que éste la molestaba porque lloraba, cosa que no era verdad. Dos o tres noches seguidas se orinó, vomitó en una oportunidad y luego apareció el terror nocturno propiamente dicho. Se despertaba gritando angustiada y en la oscuridad corría a la habitación de los padres, calmándose sólo si lograba dormir con ellos y a veces cuando sacaban al hermano del cuarto. Posteriormente ni aun así podía dormir, quejándose que había bichos y en especial máscaras en su habitación y en una ocasión cuando la madre le pidió explicaciones acer