You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En este artículo se discuten problemas de psicoanálisis de niños. Hay una controversia con Anna Freud, sobre temas teóricos y prácticos.
El psicoanálisis infantil tiene su origen en el artículo de Freud: “Análisis de
una fobia de un niño de cinco años”, publicado en 1909. En 1917, H. Hug-Hellmuth empezó a trabajar en el psicoanálisis sistemático de niños. Publicó su técnica cuatro años después. Evitó penetrar profundamente en el complejo de Edipo y además creyó necesario que el analista ejerciese una influencia educadora sobre el niño. M. Klein en su primer artículo “El desarrollo de un niño”, en 1921, llegó a conclusiones distintas.
Anna Freud, en su libro Introducción de la técnica del análisis de niños, en 1926, mantuvo también la necesidad de no profundizar en el complejo de Edipo y de ejercer una función educadora. Consideró además necesaria una labor preparatoria previa, pensando que una verdadera situación analítica no puede ser establecida con el niño. Por ello busca la transferencia positiva del niño o bien le intimida usando su autoridad como medios coercitivos. Es decir que activa la angustia infantil, pero no la resuelve. Cuando surgen indicios de transferencia negativa la resuelve por medios pedagógicos, reconquistando el amor y admiración del niño con su método similar al usado en la fase previa al análisis.
Según Anna Freud, la actitud hostil o negativa hacia el psicoanalista no indica transferencia negativa, “porque cuando más un niño pequeño esté unido con su madre, tanto menos cordial será con un extraño”. Para Melanie Klein, por el contrario, siempre la angustia y la transferencia negativa procede de una mala relación con la madre.
En sus tratamientos psicoanalíticos los niños no pueden asociar del mismo modo que los adultos. Pero no es por falta de capacidad de emplear palabras, sino porque su angustia les impide el hacerlo. De la necesidad de emplear la técnica del juego, preconizada por M. Klein. Para el niño el juego está revestido de menos angu