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La primera edición de este libro se hizo en Londres en 1936, reimprimiéndose en 1938. La segunda edición tiene algunos agregados en el texto y en la bibliografía, y un prólogo de Melanie Klein. En seis capítulos desarrollan las autoras los problemas más importantes en la educación del niño durante la primera infancia. Aunque es una obra de divulgación, conserva una gran categoría científica, en especial en los capítulos sobre el destete y los hábitos.
Ella Sharpe expone las normas fundamentales que deben guardarse en la educación aunque destacando que todo plan es secundario y poco fructífero si fracasa la relación emocional madre-hijo y si la pareja no tiene una relación suficientemente armónica, ya que las reacciones emocionales del niño están influidas por su relación con los padres. La estabilidad y la regularidad son las condiciones básicas que deben llenar los estímulos del mundo físico y psíquico en el que el niño se desarrolla. También lo son la libertad emocional el favorecer su placer sensorial y el estimular adecuadamente sus intereses. La ansiedad de la madre, su ignorancia, su agresión, estropean el plan de la naturaleza, sobre todo en el manejo de las tendencias de amor y odio. Están contraindicados los cambios frecuentes pero tampoco es bueno el mantenimiento de normas demasiado estrictas con el pretexto de no perturbar los horarios o los hábitos. Explica además por qué es traumático para el niño dormir en el dormitorio de sus padres; el modo de conseguir en él hábitos de limpieza sin forzarlo; cómo ayudarle en sus logros y cómo se puede evitar la acumulación de estímulos y dificultades. Merell Middlemore estudia la actitud que deben tener los padres frente a la sensualidad del niño, definiendo a ésta como “el placer de disfrutar de cualquier sensación corporal”. Explica el modo de ayudar al niño a hacer conscientes sus sentimientos, liberándolo de culpa miedo. El niño al principio siente y luego busca sentir, y en este sentido la autora da una serie d