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El objeto de este artículo es la formación general de los primeros procesos del desarrollo psíquico del niño, de los problemas causados por sus impulsos sádico-orales, las ansiedades que éstos le originan y los mecanismos de defensa a los que el yo recurre, tomando en especial a los de proyección e introyeceión.
La autora señala que está dentro de la línea de investigación seguida por la escuela inglesa donde los aportes de Melanie Klein han influido notablemente, y sostiene que el más notable es el estudio de las situaciones de ansiedad resultantes del interjuego de las fuerzas de los instintos de vida y muerte. Otro aporte, derivado en parte del primero, supone que los impulsos canibalísticos del período oral tienen referencia, ya en esta temprana edad, a situaciones edípicas. Freud, dice Joan Rivière, vió que el infante se guía por el principio del placer, identificándose con todo estímulo placentero y disociándose de los dolorosos; pero la escuela inglesa cree que estos procesos de introyección y proyección tienen un significado mucho más amplio que el supuesto por Freud en cada estudio del desarrollo psíquico. Supone además, que si bien el mundo narcisista de la psique de los primeros años se debe a que el niño cree que sus sentimientos son causados por sí mismo, y esto debido a la casi carencia de objetos externos durante ese período o a que el bebé no se da cuenta de que. existen, sin embargo desde un principio siente la tendencia a ver la realidad, pues lo objetivo se le impone.
A esta realidad el niño da una interpretación individual (fantasía), para satisfacer sus necesidades, pero esta fantasía no es del todo fantasía. Consiste en una percepción verdadera y en una falsa interpretacirn de la misma (mezcla de lo real externo con lo real interno).
Los primeros mecanismos a que lleva el principio del placer son los de la introyeceirn de lo bueno y la proyección de lo malo (atribucirn de lo malo a los otros). Cuando las sensaciones desagradables, sin embargo, son