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El deseo del autor es considerar a grandes rasgos algunos principios de carácter psicoanalítico aplicables al diagnóstico, clasificación y tratamiento de los trastornos mentales infantiles, como aportación a la psiquiatría infantil. Sostiene que los psicoanalistas han descuidado la psiquiatría clínica infantil y que es necesario volverla a tomar e insistir en la necesidad de verificar las observaciones analíticas por controles estadísticos más rígidos, inclusive en cuanto a las interpretaciones.
Está en desacuerdo con las dps escuelas actuales de análisis de Inglaterra en lo que se refiere a las hipótesis sobre el desarrollo normal de los dos años y medio primeros de vida, y considera que el, concepto de aparato mental dado por Freud sirve como descripción apropiada de éstos.
Hace un resumen de la importancia de los factores constitucionales para la explicación de síntomas y anomalías caracterológícas, en especial de la sensibilidad al estímulo (y por lo tanto a la frustración, y la disposición a la ansiedad, que luego se desarrolla como disposición a la culpa).
Sostiene también que el criterio clínico en psiquiatría infantil debe ser el estudio del carácter y de la capacidad del niño para pulsar la realidad en cada etapa de su desarrollo. El primer paso para establecer una psiquiatría infantil valedera es reconocer lo que llama los “trastornos funcionales” del aparato mental, vinculados con los procesos normales de excitación y descarga. Estos “trastornos funcionales” los considera el A. como la exageración o la inhibición de la actividad del aparato mental, que le implican entonces malformaciones dinámicas, económicas y estructurales, que pueden ser expresadas a través de los “resultados finales” de la actividad psíquica normal afectiva, de conducta (incluyendo aquí la conducta de los órganos) e ideacional. El trastorno funcional puede ser prodromos o equivalente a posteriores y más serios trastornos infantiles.
En la clasificación de los trastornos considera el A. do