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Melanie Klein desarrolla en este artículo, con el que inicia su libro “New Directions in Psycho-Analysis”, no solamente la evolución de su técnica de juego en el análisis de niños, sino el progresivo “insight” que por esta técnica adquirió acerca del desarrollo temprano y los procesos inconscientes, y el tipo de interpretación por el que se lo puede abordar.
Con su primer paciente, Fritz, de cinco años (1919), se desvió ya de las técnicas establecidas (se consideraba muy peligroso explorar las capas muy profundas del inconsciente en niños) e interpretó lo más urgente del material que fueron sus ansiedades y las defensas contra ellas. Este tratamiento se efectuaba en el hogar del niño, mientras desarrollaba cualquier actividad: al interpretar no sólo las palabras, sino las actividades aplicó el principio de la asociación libre a la mente del niño, considerando que su juego y comportamiento son sus medios de expresión, equivalentes a las palabras del adulto.
El tratamiento de Rita, de dos años nueve meses (1923), marcó otro jalón: era el primer análisis tan temprano, y en el que vió la necesidad de analizar e interpretar muy especialmente la transferencia negativa. Además comprobó que el niño debe sentir que el análisis es algo separado de su vida ordinaria, para vencer las resistencias a experimentar y expresar pensamientos, sentimientos y deseos fuera de la convención: es decir, trasladó a los pequeños pacientes a su consultorio. Allí ante la dificultad de establecer contacto con una niña de siete años (1923), se le ocurrió introducir juguetes de su propia nursery, por medio de los cuales la paciente pudo expresar lo que no podía verbalmente.
Esto la llevó a incorporar definitivamente los juguetes a su técnica, comprobando la importancia del uso de juguetes exclusivos para cada niño. Y dice: “La caja que usé la primera vez fué el origen del cajón individual, que es parte de la relación privada e íntima entre el analista y el paciente”. Las características de estos jugu