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El principal propósito de la autora es mostrar cómo ciertas ansiedades típicas de la temprana infancia y las defensas contra las mismas pudieron ser descubiertas y elaboradas en el análisis de un niño en período de latencia, mediante los descubrimientos y la técnica analítica de Melanie Klein.
Los motivos por los cuales el niño fué sometido al tratamiento fueron las intensas inhibiciones en la escuela y en el juego.
El tratamiento psicoanalítico duró varios años. Al comienzo del mismo, el niño presentaba una actitud sumisa y amable, que desapareció al poco tiempo, y comenzaron a aparecer tanto en la escuela como en el análisis, intensos miedos persecutorios y depresivos, agresiones y desconfianzas y una pasiva actitud negativa. Posteriormente pudo revelar también otros síntomas, tales como confusión mental y miedos hipocondríacos.
La autora expone un extenso y valioso material clínico. Destaca en el mismo, las intensas ansiedades del niño relacionadas con las fantasías de ataque contra el interior del cuerpo de la madre. Pone en evidencia el carácter persecutorio que para el niño tenían los contenidos del cuerpo materno. Señala las conexiones que existían entre dichas ansiedades, la culpa que originaban, y las inhibiciones intelectuales del niño y las dificultades en las relaciones con su hermanita y amigos. (Los compañeros de grado eran equiparados con los hermanos no nacidos).
En claros ejemplos, destaca las fantasías de robo, conectadas en parte con la envidia de las funciones femeninas. El niño vivía también como objetos robados, sus conocimientos acerca del parto y de las relaciones sexuales de sus padres, fantasías que contribuían a crear dificultades en su aprendizaje.
Otros ejemplos ilustran especialmente la importancia de la imago de los padres combinados, que el niño vivía como una figura extraña y aterradora que perturbaba la buena relación con su propio cuerpo.
Elena Evelson.