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El psicoanálisis concibe a la familia como una organización emocional cerrada de personas que se mantienen unidas en virtud de motivaciones conscientes complementarias. La capacidad del individuo para reaccionar ante el inconsciente del compañero y buscar aquellos sujetos con los que tiene una afinidad no saturada, es especialmente fuerte en el caso de cónyuges neuróticos. En este contexto, el equilibrio intrafamiliar es inestable y fácilmente perturbable.
En la valoración de los factores que determinan las neurosis en los niños, existen dos posiciones: 1) la de aquellos que le atribuyen exclusiva o predominantemente a factores ambientales, y 2) la de estos otros —los autores del presente artículo— que dan lugar, junto a lo ambiental, al conflicto intrapsíquico, inherente a factores internos perturbando desfavorablemente el normal desenvolvimiento del niño. Ambos factores juegan un rol en proporciones variadas en la génesis de las neurosis en los niños. De tal manera, la discordia marital no siempre provoca neurosis, aunque intensifica considerablemente las fuertes tensiones que por sí mismo origina el difícil proceso del crecimiento.
Presenta tres casos ilustrativos. El primero demuestra cómo el divorcio de los padres durante la etapa de la culminación del conflicto edípico hace más difícil resolverlo por la dificultad para realizar las identificaciones. Son especialmente interesantes los otros dos casos, demostrativos de cómo dos padres neuróticos, insatisfechos en sus matrimonios, hacen jugar a sus hijos roles que le son ajenos, que su yo inmaduro no puede asumir y que significan una sobrecarga que distorsiona gravemente el normal desarrollo del hijo. Así en el primero de estos casos, el padre desempeña el rol maternal, y a través de un contacto físico frecuentemente pretextado por un eczema y otras enfermedades del niño, recurría al niño para obtener ciertas satisfacciones que no materializaba con la esposa. El tercer caso muestra un padre que prefiere la hija, de