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Las dos corrientes en Psicoanálisis de niños difieren en cuanto a la indicación del tratamiento se refiere.
M. Klein sustenta el punto de vista siguiente: “todo trastorno de desarrollo ya sea físico o mental, puede ser favorablemente influido por el análisis y todo niño, aunque no presente síntomas, puede y debe ser psieoanalizado, ya que pasa por una neurosis que se diferencia sólo en grado de un individuo a otro”.
Anna Freud, por el contrario, aconseja utilizar el tratamiento sólo en casos de neurosis graves.
La A., se refiere en este trabajo a los trastornos de los niños no valorados por lo general en su verdadera gravedad y que, sin embargo, exigen un tratamiento. Los padres, dice, generalmente pasan inadvertidos una serie de síntomas como lo son las inhibiciones en el juego, una conducta pasiva, dificultades de convivencia, enuresis, etc., dando un carácter más patológico a una crisis de rabia o ansiedad que es, incluso, a veces más favorable en el desarrollo del niño. En general, hay una mayor tolerancia para todos los síntomas con predominio de inhibición y una tolerancia menor para aquellos en que predomina la descarga. La ignorancia con respecto