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La estructura de la personalidad, las relaciones interpersonales y la rehabilitación infantil son descritas en el trabajo tal y como se encuentran en Clínica Médica y en una variedad de condiciones psicosomáticas.
La persona madura difiere de la personalidad infantil porque tiene a su disposición técnicas accesibles para la relación interpersonal y porque domina los problemas de la comunicación en términos de autoexpresión y autoextensión. Es así cómo la personalidad madura posee signos derivados de la esfera somática, de la acción y de la simbolización verbal. En contraste, la personalidad infantil no posee las técnicas necesarias para la interacción y comunicación social; por lo tanto las experiencias de vida no pueden integrarse. Ante la ausencia de relaciones interpersonales satisfactorias, se limita la comunicación. Son rudimentarias y no existen los signos utilizados en la autoexpresión y que se originan en la esfera somática, o que se relacionan con la acción.