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Ante el psicótico, el análisis, muchas veces, se ve en la contingencia de tener que inventar nuevas técnicas de acercamiento. Parécenos que esto es lo que la autora ha conseguido, y con gran éxito, en dos niñas de poco más de cinco años con falsa oligofrenia, y un trastorno esquizofrénico sobreagregado en una de ellas.
Habiendo observado que los enfermos muy narcisistas, al dibujar libremente, proyectan muchas veces sus personas sobre flores, la autora tuvo la idea de ofrecer a Bernadette —la esquizofrénica— una muñeca-flor (muñeca de cuerpo verde y con una margarita como cabeza). En seguida la niña proyectó su gran agresividad oral, su inferioridad orgánica (hemiplejía), en fin, todos sus conflictos, sobre la muñeca, y así empezó a hablar; llegó a decir la frase que la autora, más tarde, emplearía con otra enferma: “ser malvada, para ella, esto se llama ser buena… es su manera de ser buena, hacer el mal a los otros…, ella no es malvada, ella es enferma, tú vas a cuidarla”, y dejó entonces la muñeca en casa de la analista para que ésta la curase. De este día en adelante, su conducta en su casa cambió totalmente, y las mejorías la llevaron al restablecimiento completo.