You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Se trata de un paciente que durante su vida intrauterina sufrió una intensa repulsa por parte de la madre, configurándose así un ambiente intensamente masoquista que se fué acentuando a lo largo de su vida.
Después de su nacimiento proyectó sus pulsiones oral-sádicas sobre el pecho, que resultó además realmente malo, pues la madre le amamantó solamente durante dos días. Cuando el niño tuvo un año y medio la madre lo abandonó definitivamente, huyendo del hogar. Más adelante fué obligado por su padre a desempeñar las tareas femeninas dentro del hogar, mientras su hermana, dos años mayor, acompañaba al padre para ayudarlo en su trabajo, desempeñando el papel de hijo. La evolución de su complejo de Edipo se hizo de acuerdo al modelo femenino, eligiendo un objeto de amor de sexo contrario al primer objeto, es decir, que se orientó hacia el padre, identificándose con la madre.
La imagen mala, castradora, de la madre, fué colocada en las demás mujeres, de las que huyó para salvar su pene ante la amenaza de castración que ellas significaban, entregándose, como transacción, pasivamente a los hombres.
El pasaje de los objetos nutricios fué: cordón umbilical; pecho-pene.
A través de su análisis se vió cómo frente a sus ansiedades depresivas hizo una regresión a la posición esquizo-paranoide, pero como aún esta defensa le resultó insuficiente, regresó a una etapa anterior, preoral, en la que podía incorporar el objeto sin destruirlo, introyectándolo por la vista, y a veces por el oído. Pero como esto es actuar en el proceso primario, resultaba insatisfactorio, de modo que volvía a los niveles que lo angustiaban, para regresar de nuevo, constituyéndose así un ciclo de repetición de progresiones y regresiones.
Resumen del autor.