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La relación con el objeto interno se organiza en la vida prenatal, donde adquiere su mayor predominio porque los objetos son exclusivos del yo inicial. Después del nacimiento, la relación se extiende hacia el objeto externo, sobre el que se proyecta su equivalente interno. Posteriormente, la internalización del objeto externo modifica el equivalente interno previo. En este permanente jugo de proyecciones e introyecciones va evolucionado el yo hasta llegar a una integración dimensional creciente del obieto. Parte desde una exclusiva relación mágica con la representación interna (bidimensional), para llegar a una relación témporo-espacial adaptada al objeto real y a sus mutaciones en el mundo exterior.
Se muestran diversos ejemplos de cómo aparece en el material seleccionado de algunos pacientes, la regresión y persistencia de técnicas mágicas que fueron operantes en las condiciones ideales de la vida prenatal y que interpretamos como procedimientos