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Comienza el autor remarcando la escasez de la literatura existente dedicada al estudio psicoanalítico de las perversiones y las causas probables de este defecto, al cual parecen propender principalmente el estudio que hiciera Freud, tan avanzado para su época, y el pronóstico sombrío que enfrenta la ambición del terapeuta y que tiende a desalentarlo en el trabajo clínico de las perversiones.
La presente comunicación es una puesta al día del tema. Comienza con las formulaciones de Freud que descubrió la ligazón de las perversiones a la sexualidad infantil; pasa luego a resumir las investigaciones de los que, siguiendo las huellas de Freud, ahondaron en este problema, especialmente E. Jones y E. Glover.
Ernest Jones destaca la función que desempeña la proyección sádica, siendo el sadismo genital derivado de un sadismo oral previo que podría ser la raíz de la homosexualidad masculina y femenina. El obstáculo decisivo para el perverso ocurre en la situación edípica cuando el fin sexual llega a ser fálico y activo, y dirigido hacia la madre. Esta función, que lleva cierta medida de agresión, en el caso patológico, el sadismo es de tan alta intensidad por el sadismo oral y anal preexistente