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El autor señala tres factores principales en la patogénesis de la depresión. Éstos serían:
Mala relación inicial madre-hijo, sean cuales fueran las razones de esta situación. Dinámicamente hace el planteo de la primera relación objetai de estos niños, en los términos de una mala elaboración del período esquizoparanoide y por consiguiente dificultades para el desarrollo de una buena etapa depresiva.
Frente a esta situación, surge un incremento del Super-Yo, intensificación del instinto de muerte (especialmente si hubo frustraciones orales importantes), con la consiguiente amenaza para el Yo.
El sentimiento de culpa que engendra; la agresión no colocada pero sí fantaseada, sobre el objeto, induce hacia un sometimiento muy doloroso, en relación al mundo externo, con especial necesidad de satisfacer el Ideal del Yo, colocado en los padres.
Esta situación puede ser aparentemente compensada en el niño y en el adulto, en ciertas condiciones, pero si llegara a peligrar la relación con ciertos objetos importantes cuyo manejo ya es conocido (aunque muy deficiente), o si sobrevienen sobrecargas internas o externas a elaborar, o bien si las exigencias internas o externas incrementan, en virtud del desarrollo, crecimiento y maduración del individuo, el Yo débil y enfermo sucumbe frente a la imposibilidad de hacer frente a las nuevas exigencias para las cuales no está preparado.
El mecanismo de la curación analítica de estos enfermos pasaría por tres períodos fundamentales. Éstos serían:
Sustitución de la imagen materna frustrante por una capaz de más amor y protección, y que estaría representada por el analista.
Disminución de la rigidez y exigencia del Super-Yo, con lo cual el Yo avasallado del paciente podría tender hacia una mejor satisfacción instintiva y mayor expansión y crecimiento.