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El autor, de una manera sencilla, nos da su opinión acerca de los delirios. Nos dice que: “El desarrollo de los sentidos y su conexión con el medio externo es el camino para reconocer, introyectar material, aprender y manejar el ambiente. Las experiencias alucinatorias son experiencias sensoriales irreales”.
Pero en los casos de alucinosis orgánica hay otro origen. La constitución mental del individuo consta de dos partes: el Ello (reserva de las fuerzas instintivas) y el Yo (elemento que integra la personalidad). El Ello constantemente se confronta con experiencias pasadas acumuladas en las esferas sensoriales que no han desaparecido, sino que están reprimidas, y que a veces se activan en estados hipnóticos u oníricos. Cuando emergen al Yo consciente bajo ciertas condiciones, pueden asumir la forma de alucinaciones.
En la psiconeurosis, en la situación conflictual entre el Yo y el Ello el individuo mantiene su adaptación a la realidad; en la psicosis hay una verdadera pérdida de realidad.
Según algunas opiniones, la alucinación tiene más que ver con errores de juicio que con errores de percepción. Cita a continuación la opinión de J. M. Hill, quien hace la siguiente clasificación:
A) Defensa alucinatoria contra un sentimiento de culpa o de inferioridad.
1. Proyección de la conciencia acusadora o amenazadora.
Tipo paranoide sin castigo;
Tipo paranoide con castigo expresado.
Tipo depresivo sin castigo expresado;