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El comité de redacción ha resuelto dar cabida en esta sección, además de las ya consabidas actualizaciones, a trabajos y artículos de la especialidad, nacionales o extranjeros, tipo resúmenes de symposiums, discusiones, investigaciones y encuestas.
Inauguramos hoy esta nueva modalidad con un artículo que toca algunos puntos de técnica psicoanalítica y que ofrece cierto interés a pesar de que se autor no sea muy versado en conceptos teóricos del psicoanálisis actual. Responde a las características apuntadas porque sobre su base se ha efectuado una encuesta a la que han contestado varios autores entre los que se destaca Gustavo Bychowsky, y cuyas contestaciones publicamos también a continuación del artículo.
La identificación corriente del intelectual americano con Humpty Dumpty**, el bajo aprecio que generalmente se otorga al saber y al pensamiento, la rebeldía contra la razón y la inteligencia como caminos hacia la verdad y la certidumbre, son características de nuestros tiempos. A la ciencia y a la razón se oponen la magia y la revelación. La realidad y los hechos objetivos cuentan poco; el método elegido es el ataque, el ser “personal”. Nuestra cultura refleja una creciente tendencia a tolerar ideas, sentimientos y conductas patológicas, a dejarse fascinar y envolver cada vez más por ellos. La más superficial observación de periódicos, películas cinematográficas, televisión, obras de teatro, novelas y libros cómicos nos lo confirma.
Una edición reciente de una revista popular, por ejemplo, trae un artículo titulado: “James Dean: más grande que la vida”. Dean murió en , pero “los agentes de prensa cinematográfica, en el intento de contrarrestar cualquier efecto adverso que ese deceso pudiera tener sobre las perspectivas comerciales de sus productos, romantizaron la tragedia, creando sobre Dean, como irónica consecuencia, una leyenda de atractivo más bien necrofílico” [4]. Muchos admiradores aún escriben a Dean. Novelerías del tipo del caso Bridey Murphy, experiencias