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En este artículo la autora —en cuyo homenaje se publica, con motivo de su muerte— hace una breve revisión histórica de los conceptos y conocimientos sobre psicoterapia psicoanalítica en esquizofrénicos, para sentar luego su propia posición. Plantea en primer término el problema de la comunicación del esquizofrénico. Fenichel, Abraham, Sullivan, Fairbairn habían aceptado ya que el esquizofrénico es capaz de establecer alguna relación objetal. La autora señala que esta relación ha de ser el punto de partida para el establecimiento de las relaciones médico-paciente, fundamento de la psicoterapia. La esperanza y la tendencia a renovar los contactos interpersonales en el esquizofrénico son muy fuertes, ya que sólo fué llevado a aquella situación por una tremenda necesidad defensiva.
Destaca a grandes rasgos las características emocionales del esquizofrénico: la desconfianza, el resentimiento, el miedo a ser rechazado, la hostilidad y la ansiedad profunda que le causa este odio.
Las modificaciones de la técnica se refieren a las relaciones médico-paciente y al acercamiento al. contenido de las comunicaciones psicóticas. Indica en qué condiciones debe realizarse el tratamiento: la mayor libertad y la menor interdicción posible. Es importante que el terapeuta, cuando se dirige al paciente, debe hacerlo no sólo tomando en cuenta los niveles infantiles, sino particularmente al adulto que tiene delante, en su edad cronológica actual.
La contratransferencia tiene una importancia primordial. Es necesario el examen cuidadoso de las relaciones médico-paciente y sus deformaciones. El objetivo del tratamiento es igual al de los neuróticos y el método será diferente hasta que la sintomatología psicótica manifiesta haya desaparecido.
La comprensión del contenido de la comunicación esquizofrénica y su significación virtual es muy importante para comprender los cambios interpersonales terapéuticamente válidos entre médico y paciente, permitiendo así a éste irrumpir en el mundo privado del e