You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La interpretación de los sueños es, según consenso general, la obra maestra de Freud, aquélla por la que su nombre será posiblemente recordado por más tiempo. La opinión de Freud parecería ser también ésta. Tal como lo decía en el prólogo a la tercera edición inglesa, “una intuición de esta índole es única en el curso de la vida de un hombre”. Fué un caso típico de inspiración, dado que el descubrimiento de lo que los sueños significan fué hecho en forma incidental —casi podría decirse accidental—, cuando Freud estaba empeñado en descubrir el significado de las psiconeurosis.
Cierta vez que yo le pregunté cuáles eran entre sus obras las que él prefería, tomó de los estantes de su biblioteca La interpretación de los sueños y Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad1, y dijo: “Confío en que ésta (la primera) dejará pronto de ser actual a causa de su aceptación general, pero esta otra durará más.” Luego, con una tranquila sonrisa agregó: “Mi destino parece haber sido el de descubrir únicamente lo que es evidente de por sí: que los niños tienen sensaciones sexuales, cosa que todas las niñeras saben, y que los sueños son tanto una realización de deseos como lo son las ensoñaciones diurnas.” ¿Llamaremos a esto un caso de excesiva modestia?
No hace falta indagar mucho para explicarse la aceptación general de este libro. Es la obra más original de Freud. Sus conclusiones principales eran enteramente novedosas e inesperadas. Esto se aplica al tema central, la estructura del sueño, así como a numerosos temas que incidentalmente se van desarrollando en el libro. El más importante de estos últimos es el que se refiere al hoy tan conocido “complejo de Edipo”: allí se exponen con toda franqueza las relaciones hostiles del niño con su progenitor. Junto a esto nos hallamos con la debida valoración de la vida infantil y de su abrumadora importancia en todos los aspectos del desarrollo que contribuyen a conformar al ser humano adulto. Por encima de todo, no solamente nos proporcio