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El lector que ha seguido la obra de la gran psicoanalista inglesa va a encontrar en este artículo una clara síntesis de algunos de los conceptos Kleinianos sobre los primeros estadios del desarrollo del aparato psíquico y la diferencia entre los conceptos de Freud y los de Melanie Klein.
Por ejemplo la ubicación de la formación del superyo en el momento del nacimiento con la primera introyección del pecho, la importancia del instinto de muerte en los primeros estadios del desarrollo y la supremacía del “splitting” como mecanismo fundamental que tiene el yo para luchar contra Tánatos.
El proceso del “splitting” es esencial para el desarrollo normal, permitiendo la separación entre el objeto bueno y el malo, entre el amor y el odio, en la primera infancia.
Pero tal división no debe ser demasiado marcada para poder permitir alcanzar la síntesis y la integración del yo en la etapa depresiva. Cuando el “splitting” primario es demasiado violento la ulterior integración del objeto se ve impedida y el sujeto no puede elaborar bien la situación depresiva.
El “splitting” como mecanismo inicial de defensa precede a la represión que recién comienza a operar en el segundo año de vida. Así la naturaleza del “splitting” determina la naturaleza de la represión. En condiciones normales, ni uno ni otro son absolutos, las partes conscientes e inconscientes del yo no están, por lo tanto, separadas por una barrera rígida.
La integración del yo como entidad depende principalmente de la alternancia entre los procesos de “splitting” y de represión y por otro lado, de la preponderancia del instinto de vida sobre Tánatos.