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Los mecanismos de internalizaeión y externalización son indispensables para que el yo pueda ser una unidad funcional coherente. El autor, después de estudiar en detalle las vicisitudes de ambos procesos, presenta un tipo de homosexual masculino que externaliza su pene en otro hombre, al que siente como una prótesis para su propio pene que siente defectuoso. Esta externalización no lo priva de una posibilidad de gratificación vicariante puesto que también goza con la “identificación por resonancia” con las experiencias sexuales del objeto.
Pasa luego a estudiar bajo este punto de vista el amor heterosexual para llegar a la conclusión que cada sexo externaliza al otro sexo en el objeto. Así el hombre normal externaliza su erotismo femenino sintiéndose atraído por una mujer. La unión con la porción externalizada restaura la unidad bisexual a través de la “identificación por resonancia”.
Termina refiriéndose a la teoría de Platón citada por Freud, según la cual el antecesor del hombre era un ser con ambos sexos, que luego se separan en el hombre y la mujer, como una confirmación mitológica de su teoría.