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La diferencia entre las ansiedades hipocondríacas temporarias y la hipocondría crónica es que en el primer caso se trata de re-elaborar ansiedades psicóticas tempranas, especialmente de tipo persecutorio; esto ocurre frecuentemente en los períodos de reajuste, como ser, la pubertad o la madurez, en el segundo caso, la hipocondría parece tener una función defensiva contra un estado confusional de naturaleza esquizofrénica.
El corolario del sadismo oral, la envidia oral, no permite una división normal del objeto en bueno y malo, y una de las consecuencias de esto es la imposibilidad de experimentar culpa y persecución por separado; la confusión resultante es muy difícil de soportar por el yo, ya que sus partes buenas están constantemente en peligro de ser superadas por las malas con las que están confundidas.
Para librarse de las ansiedades confusionales, el hipocondríaco las separa de sí proyectándolas en objetos externos y reintroyectándolas inmediatamente en el cuerpo y sus órganos. A pesar de este proceso defensivo, parte de los impulsos sádicos permanecen activos, y afectan la relación del hipocondríaco con sus objetos internos y externos. La auto-observación de este tipo de enfermos está relacionada con el sadismo, ya que cumple la función de controlar las partes sádicas colocadas en los órganos para evitar su irrupción en la esfera mental. El autor presenta material clínico para ilustrar estos aspectos.