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Un hombre de 73 años y medio concurre al análisis traído por su hijo, por un episodio psicótico que había comenzado casi dos años antes, y para el cual los tratamientos psiquiátricos clásicos habían resultado totalmente ineficaces. El cuadro clínico consistía en depresión, hipocondría, ideas delirantes de persecución y ataques incontrolables de rabia. El análisis finalizó antes de que cumpliera los 75 años con la remisión completa de la sintomatología, y 18 meses después continuaba gozando de buena salud y desempeñando sus tareas habituales.
Después de una clara y prolija presentación del material analítico, la autora llega a la conclusión que la situación básica de este paciente era no haber podido en el curso de las diferentes etapas de su vida enfrentar su ambivalencia y sus ansiedades depresivas.
No podía enfrentar la muerte de sus objetos ni aceptar la posibilidad de su propia muerte. Se protegía de esas ansiedades con los mecanismos de negación, “splitting” e identificación proyectiva.
Estos mecanismos de defensa incrementaban sus ansiedades, dado que toda situación de pérdida o prestación era vivida como persecutoria. Cuando llegó a una edad avanzada el hecho de tener que aceptar la probabilidad de la propia muerte, se transformó en una situación aguda de persecución y retaliación.
La negación e idealización con las cuales trataba de defenderse finalmente, fracasaron y el cuadro psicótico se instaló abiertamente. El análisis de estas ansiedades y mecanismos de defensa en la transferencia, le permitieron experimentar su ambivalencia, movilizar su posición depresiva infantil y cambiar su situación interna, donde reaparecen objetos internos buenos. Todo esto le devolvió su equilibrio psíquico y le permitió aceptar la vejez y la proximidad de la muerte de una manera más normal.